El 30 de octubre de 2009 el gobierno de Álvaro Uribe Vélez firmó el acuerdo militar, que se constituye en una concesión sin antecedentes a favor de los intereses de Estados Unidos. Al permitir que soldados norteamericanos hagan uso de siete bases militares y las que “sean necesarias para desarrollar operaciones conjuntas”, el gobierno colombiano formaliza la cesión del monopolio de la fuerza, aumenta el riesgo de nuevas violaciones de derechos humanos y agudiza las tensiones en la región. La (...)
El 30 de octubre de 2009 el gobierno de Álvaro Uribe Vélez firmó el acuerdo militar, que se constituye en una concesión sin antecedentes a favor de los intereses de Estados Unidos. Al permitir que soldados norteamericanos hagan uso de siete bases militares y las que “sean necesarias para desarrollar operaciones conjuntas”, el gobierno colombiano formaliza la cesión del monopolio de la fuerza, aumenta el riesgo de nuevas violaciones de derechos humanos y agudiza las tensiones en la región.
La presencia militar estadounidense en Colombia, el mismo ejército que tiene invadido a Irak y Afganistán, despliega la IV flota en el Mar Caribe y planea construir nuevas bases en Panamá, convertirá a Colombia en una plataforma global para lanzar operaciones bélicas y en un campo de entrenamiento de sus tropas. Nuestro territorio será usado para amenazar a otras naciones, interferir en los procesos democráticos en el continente y ser una pieza más del engranaje militar estadounidense.
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